Los que auguraron que el espectáculo de la Fórmula 1 estaba condenado al ostracismo con la retirada de Michael Schumacher estaban más que equivocados. Si algo han demostrado las tres primeras carreras del calendariotes que la competición está más emocionante que nunca, en buena medida porque ya no existen líderes por contrato en las principales escuderías y todos deberán ganárselo en la pista. Alonso es el único campeón del mundo de la parrilla y tiene el respeto de sus rivales, pero ninguno le va a regalar ni una milésima como ya se han empeñado en demostrar los Ferrari, el BMW de Nick Heidfeld y, sobre todo, el propio “compañero” del español, el debutante Lewis Hamilton, quien ya se ha colado en la historia de este deporte como el primer piloto que sube al podio en las tres primeras carreras el año de su debut, reto que, por otra parte, no debe de ser complicado si te ponen al volante de un Mercedes o un Ferrari.
A estas alturas de la competición tenemos a tres pilotos igualados a puntos en la clasificación, todos con 22: Alonso, Raikkonen y Hamilton, algo que sólo ha ocurrido una vez en la historia de este deporte. Fue en 1950, en el campeonato inaugural de la especialidad, cuando Farina –primer campeón de la historia-, el mítico Fangio y un americano, Johnie Parsons, igualaban a nueve puntos en el liderato. Han tenido que pasar 58 años para volver a disfrutar de un campeonato tan disputado desde el arranque, lo que hace pensar en un año marcado por la emoción y el espectáculo del que tanto adolece la Fórmula 1. En la apertura de la temporada en Australia, Raikkonen se reivindicó con su primera victoria en Ferrari por delante de los McLaren de Alonso y Hamilton. Los mismos protagonistas tuvo la segunda carrera en Malaisia, salvo que Alonso se encargó de cambiar el orden del cajón: ganó el español, con Hamilton segundo y Raikkonen tercero. Y en Bahrein, en la tercera prueba, Alonso se quedó fuera del podio después de 24 carreras consecutivas entre los tres primeros; la victoria fue para el otro piloto de Ferrari, Felipa Massa, escoltado por Hamilton y Kimi.
En tres carreras al campeón ya le han salido muchos aspirantes, y esta es la mejor noticia no sólo para la Fórmula 1 sino también para el propio Alonso, necesitado, tras la retirada de Schumacher, de retos y rivales para mantener ese plus competitivo que le hace ser el favorito. El triunvirato Alonso, Hamilton, Kimi ya está sellado; otro piloto, Massa, intentará sumarse al trío, y el BMW de Heidfeld, con el motor que más ha progresado en los últimos tiempos, permanecerá al acecho dispuesto a dar la sorpresa en cuanto fallen los favoritos. Todos ellos tienen el motor y la calidad de pilotaje necesarios para luchar por el campeonato mundial. Si las escuderías respetan lo que cada uno se gane en la pista, sin prebendas ni apaños, la temporada tiene todos los ingredientes para ofrecer uno de los mundiales más disputados de la historia y, de paso, terminar por enamorar a los que piensan, no sin motivos, que la Fórmula 1 es una pura y simple cuestión de mecánica. La próxima cita del duelo Ferrari-McLaren será el Gran Premio de España, en el circuito de Montmeló, el domingo 13 de mayo.
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